¿Qué sería de nuestras instalaciones parroquiales si no contásemos con un equipo de limpieza?
El caso es que cada vez resulta más difícil encontrar voluntarios para esta tarea. En nuestra parroquia hemos llegado a contar en su día con varios equipos que se turnaban convenientemente para limpiar tanto la iglesia como los demás locales parroquiales, pero actualmente sólo acuden siete mujeres a desarrollar tan importante tarea. Cabe decir que son siete heroínas. Por eso merecen que sus nombres aparezcan en mayúscula: CARMEN, HERMINIA, FLOR, CRISTINA, MARIA, JOAQUINA y MARI PAZ.
Si no se te caen los anillos, al coger la escoba y la fregona, estás a tiempo de unirte al grupo.
Del lavado y planchado de la ropa litúrgica se ocupa habitualmente DOLORES. ISABEL se ocupa de la ornamentación floral. Cerramos este capítulo con un recuerdo a Josefina que durante tantos años se encargó de la limpieza.