¡PARA SIEMPRE, SEÑOR!
Aunque me digan que es imposible… para siempre, Señor
Aunque me digan necio… para siempre, Señor
Aunque me confundan… para siempre, Señor
Aunque sobrecojan las dudas… para siempre, Señor
Aunque piense en otra cosa… para siempre, Señor
Aunque me cueste amar… para siempre, Señor
Aunque lo vea difícil… para siempre, Señor
Aunque se oscurezca el horizonte… para siempre, Señor
Aunque no encuentre lo que busque… para siempre, Señor
Sí, amigo y Señor;
haz que, mi amor, sea ¡verdadera entrega por mi hermano!
haz que, mi amor, sea un amor como el tuyo.
Un amor que brota en el cielo y se rompe cuando toca la tierra.
Un amor que comparte y siembra vida.
Un amor que se compromete con los más pobres.
Un amor que, cuanto más se da, más crece.
Un amor que, cuanto más se ofrece, más devuelve.
Un amor que, cuanto más se regala se convierte en un gran gigante
Sí, amigo y Señor;
Sigue bendiciendo mi casa, mi matrimonio y mi familia
Para que nunca falte la luz que clarifique la oscuridad
Ni el viento que disipe la tormenta
Ni el amor que todo lo comprende y lo soluciona
Y, cuando me asolen los intentos de lapidarlo,
Sal a mi encuentro, Señor,
Para que comprenda, una vez más, que sin amor,
La vida no merece la pena ser vivida.

PORQUE SÓLO TÚ, ESPIRITU SANTO
 
Eres soplo en el espinoso camino de la fe
avívanos y condúcenos para que, lejos de desertar,
seamos altavoces permanentes del amor de Dios.
PORQUE SÓLO TÚ, ERES LA VERDAD
 
Atráenos a la claridad de la Palabra de Jesús
y así, con ella y por ella,
regresemos de la oscuridad del error.
PORQUE SÓLO TÚ, ERES FUEGO
 
Consume la leña de nuestro orgullo y cerrazón
para que, abriéndonos con lo que somos y tenemos,
brindemos al Señor nuestros dones y nuestro ser.
PORQUE SÓLO TÚ, ERES IMPULSO CREADOR
 
Muda nuestras acciones humanas en divinas
nuestras ideas en frutos de santidad
y, la siembra de nuestras manos y de todo esfuerzo,
en proyecto de un mundo nuevo con Dios.
PORQUE SÓLO TU, ERES ALIENTO DIVINO
 
Enciende nuestros senderos inciertos
Acompáñanos en las soledades y encrucijadas
Levántanos de las caídas y tropiezos
Sálvanos del maligno que amenaza lo divino
Aconséjanos en las decisiones e incertidumbres
PORQUE SÓLO TÚ ERES FUERZA
 
Infúndenos valor para evangelizar sin timidez alguna
Impúlsanos coraje para defender nuestra fe
Provócanos serenidad para no responder con violencia
Inyéctanos conocimiento para comunicar a Dios
Engéndranos coherencia para vivir según lo que creemos
Infúndenos testimonio para que otros vean lo que sentimos
Fecúndanos paciencia para no sucumbir ante las pruebas
 
PORQUE SÓLO TÚ, ERES VOZ DE DIOS
Que seas, hoy y siempre, en el presente y futuro
mano tendida y abierta
en esta nuestra hora evangelizadora
Amén.

¿POR QUE SOY TAN COBARDE, SEÑOR?
Me dijiste que eras el camino,
y prefiero marcha por otras sendas
que me aportan inseguridad y egoísmo
Me dijiste que eras la vida,
y, en cohetes de muerte,
prefiero montarme para anhelar
una alegría efímera
una explosión placentera
un momento de felicidad, que dura,
tanto como el tiempo en que se quema la pólvora.
 
¿POR QUÉ SOY TAN COBARDE, SEÑOR?
Sólo me pides fe
y te respondo con promesas
Con un “mañana te seguiré”
Con un “tengo miedo”
Sólo me exiges confianza
Y prefiero mirar hacia otro lado
Porque, bien sé mi Señor,
que seguirte entraña
el armarse de valor y de fuerza
de valentía y de audacia
de perseverancia y de intrepidez
 
¿POR QUÉ SOY TAN COBARDE, SEÑOR?
¿Por qué me asusta tanto el navegar en tu barca?
Dímelo, Señor.
Ayúdame a vencer mis miedos
A surcar los mares de tantas dificultades que me asolan
A no quejarme de que los tiempos pasados
fueron mejores que los que ahora yo vivo.
De ti me fío, Señor, y en Ti confío:
No me dejes de tu mano, me ahogaría
No dejes que palidezca mi fe,
necesito de luz para avanzar en mi camino.
No me des demasiadas seguridades
pero, Señor, sí que te pido
que Tú seas mi seguridad, mi baluarte,
mi esperanza, mi riqueza,
el mar por el que yo avance
con los remos de mi fuerte fe.
Y, si además Tú quieres, Señor,
haz que mi fe sea como una brújula
en medio de tantas tormentas.
Amén.

ORACIÓN PARA EL CORPUS CHRISTI
 
Señor,
Tú eres el pan que se hace vida.
Tú eres el pan que quieres que nosotros comamos.
Eres el pan que nunca se endurece, porque se hace vida.
 
Haz de nosotros ese nuevo pan de tu eucaristía.
Haznos pan para que coman los niños.
Haznos pan para que coman los hombres y mujeres.
 
Haznos pan blando para que coman los ancianos.
Danos la capacidad de poder compartirnos,
aunque nos coman.
 
Danos la capacidad de hacernos el “pan de cada día”
para los demás.
Que compartamos nuestro pan con todos los que no tienen pan.
Que compartamos nuestra alegría con los que están tristes.
 
Que compartamos nuestro tiempo con los que están solos.
Que compartamos nuestra esperanza
con los que la han perdido.

¡QUIEN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!
Tan Único y, a la vez tan distinto
como Padre, Hijo y Espíritu Santo
pero, sabiendo que el AMOR,
puede interpretar tan gran secreto.
Eres el Dios con nosotros y, todavía,
andamos empeñados en caminar solos
en creer y vivir incomunicados
en amarnos, más a nosotros mismos,
que disfrutar dándonos a los demás.
 
¡QUIEN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!
Como Alguien que no alcanzo a entender
pero, como Alguien, que vive conmigo
que se ofrece en un misterio de Tres personas
que habla con la fuerza y la autoridad del Padre
que ama con las manos y el cuerpo del Hijo
que quema con el fuego del Espíritu Santo
 
¡QUIEN TE DESCUBRIERA, MI DIOS!
Como Dios verdadero, único e indiviso
Como Dios futuro,
pero presente en nuestras tribulaciones
Como Dios familia, y llamándonos a la comunión
Como Dios que busca la unión, y no la dispersión
 
¡GRACIAS, SEÑOR!
No eres un Dios solitario
No eres un Dios cerrado
No eres un Dios independiente
 
¡GRACIAS, SEÑOR!
Porque, en tu intimidad,
sabes desplegarte en tres personas tan distintas
pero en un mismo Dios verdadero
¡GRACIAS, SEÑOR!

LLÉNANOS DE TI
Que, como cántaros resquebrajados por los golpes de este mundo
necesitamos ser renovados por tu Gracia.
Que, como ríos que antaño corrieron frescas aguas,
hoy sentimos que secas están los caudales de nuestras venas
y sucias las arterías de nuestra existencia.
 
¡LLÉNANOS DE TI!
De tu Misterio que es Padre, Hijo y Espíritu!
De tu Paternidad que nos aguarda en el cielo
De tu humanidad que la sentimos nacer en Belén,
crecer en Nazaret, morir en Jerusalén
y resucitar de la fría e ingrata losa
De tu presencia que es voz y es silencio,
es calor y es fuerza, es alegría y es gozo
 
¡LLÉNANOS DE TI!
Que orientados por ideas mezquinas
vivimos en un sin vivir y sin rumbo alguno
Que creyéndolo tener todo
no poseemos lo más necesario e imprescindible:
la vida de Dios para el hombre
el futuro más allá de este presente
y la fe antes que las dudas que nos pervierten
 
¡LLÉNANOS DE TI!
Para que seamos uno y todos a una
y entonces, sólo entonces,
podamos presentarnos ante lo que acontece
como consuelo y respuestas a un mundo que es viejo
Para que, nuestro soplo, además de ser humano
tenga aliento divino, fraterno y eterno.
Para que, nuestros pasos, lejos de metas cortas
sean huella de lo que más allá del sol y de las estrellas aguarda
 
¡Sí! ¡LLÉNANOS DE TI!
Para que nuestra vida sea canto de Dios
testimonio de Cristo
y presencia del Espíritu Santo
Amén.

AYÚDANOS, SEÑOR
A no hacer del amor, una carta de poesía
A no servir el amor, en pequeñas dosis
A no ofrecer el amor, a según quién y cómo
 
AYÚDANOS, SEÑOR
A ver en los hermanos, tu rostro
A volcarnos por amor, aunque recibamos abrojos
A ser siervos, antes que dueños
A ser vasallos, antes que reyes
 
AYÚDANOS, SEÑOR
A pedir la fuerza de lo alto, para vivir en el llano
A buscar el cielo, sin perder el vértice de la tierra
A vivir en la tierra, sin perder el ancho cielo
 
AYÚDANOS, SEÑOR
A conocerte, amando sin esperar nada a cambio
A revelarte, por el amor que sembramos
A anunciarte, con el amor que regalamos
 
AYÚDANOS, SEÑOR
A seguir tus huellas, por las sendas del amor
A seguir tus Palabras, con palabras de amor
A meditar tus acciones, con acciones de amor
A fortalecer nuestra fe, con el compromiso en el amor
 
AYÚDANOS, SEÑOR
A ir al fondo de todo
Porque, en el fondo de ese todo,
Hay una fuente de amor.
Y, esa fuente de amor y de ternura,
Eres Tú, Señor.
Amen

SIN TI, NADA, SEÑOR
Siento que soy algo, y resulta que soy poco y nada
y, después de afirmarlo,
veo, Señor, que me creo, grande e imprescindible
¿Cuándo entenderé que, sin Ti, no hay luz ni vida?
¿Cuándo comprenderé que, si me separo de Ti,
mi vida es fracaso, cruz, pena sin gloria?
Sí; Señor. ´
 
Sin Ti, aunque no me lo crea a veces,
siento que soy nada y que me aguarda la nada
Perdóname por las veces que rompo contigo
Por aquellos momentos en que, siendo solo hombre,
alardeo de ser un “dios” pequeño.
Perdón, mi Señor, vid del sarmiento de mi vida:
por presentarte frutos de segunda o de tercera,
cuando tu esperabas de mi vida…algunos de primera
Acompáñame, Señor, y aliméntame con tu Palabra:
que sea savia que corra por mis venas cristianas
Auxíliame con tu Gracia,
y corta todo aquello que hace estériles mis caminos.
 
SIN TI, NADA, SEÑOR
Es imposible dar lo que uno no tiene
Es difícil regalar lo que uno quiere para sí
Es utopía ver al otro como hermano, siendo adversario
Mas, contigo, Señor
uno ofrenda hasta lo que no tiene
no mide lo que su mano enseña
y, antes que odio,
sé que he de contestar con un amor sin límites.
Ayúdame, Señor,
a permanecer unido a Ti: TU ERES LA VIDA
a pensar unido a Ti: TU ERES EL PENSAMIENTO
a caminar unido a Ti: TU ERES EL CAMINO
a trabajar unido a Ti: TU ERES EL FUTURO
a amar unido a Ti: TU ERES EL AMOR
a mirar hacia el cielo: TU ESTAS EN LA ETERNIDAD
SIN TI, NADA, SEÑOR…

ALEGRE PALABRA DE DIOS
En el principio era la Alegría, y la Alegría estaba en Dios,
y la Alegría era Dios.
Y todo se hizo por ella,
y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
En ella estaba la vida y era la luz de los hombres.
La Alegría brilla en medio de las penas,
y las penas no la vencieron.
La Alegría era la luz verdadera que ilumina
a todo hombre que viene a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, pero los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron les dio poder
de hacerse hijos de Dios porque la Alegría nació de Dios
y se hizo hombre y puso su morada entre nosotros,
y hemos contemplado su fulgor.
De su plenitud todos hemos recibido.
A Dios nadie le ha visto jamás,
pero su Alegría ha llegado a nosotros.
Y nosotros somos sus testigos (Jn 1, Adaptado)

QUEREMOS VERTE, SEÑOR
En lo que hacemos,
si miramos el bien de los demás
En lo que somos,
si nos dejamos llevar por tu amor
 
QUEREMOS VERTE, SEÑOR
Sirviéndote, sin esperar nada a cambio
Dándonos, ofreciendo nuestra vida
Perdonando, sin mirar hacia atrás
 
QUEREMOS VERTE, SEÑOR
En la vida de cada día
En el perdón que nos ofreces
En la alegría de la Eucaristía
QUEREMOS VERTE, SEÑOR

¿PARA QUÉ TANTO, SEÑOR?  
¿Por qué tanto empeño en salvarme,
cuando a veces pienso que no estoy perdido?
¿Para qué tanta sangre, si –tal vez- no le doy valor?
¿Por qué una cruz, si seguimos sin mirar al cielo?
¿Por qué un corazón tan blando,
cuando el nuestro es tan severo?
¿Para qué un estandarte de amor en Jesús,
si nos vamos por lo placentero?
¿Por qué tanta generosidad,
si encuentras cerrazón?
¿Para qué tu pan, si no lo saboreamos con fe?
 
¿Por qué tu vino, si frecuentemente no le damos valía?
¿Para que una pasión, si vivimos sin compasión?
¿Por qué un calvario,
cuando preferimos la vida fácil?
 
¿Para qué subir a Jerusalén,
si preferimos los felices valles?
¿Por qué Cristo en la cruz,
si es mejor vida de luces y no de cruces?
¿Para qué alzar la mirada,
cuando nos seduce la simple bondad de la tierra?
 
¿Por qué, Tu, oh Dios,
te desprendes de lo que más quieres,
si somos insensibles?
Muchas preguntas, Señor,
para una única respuesta:
POR EL GIGANTESCO Y
DESCOMUNAL AMOR
CON EL QUE TU NOS AMAS, SEÑOR.

¿Hay mayor felicidad que esa?

TUS AMIGOS, SEÑOR
Subiste al Tabor, y lejos de olvidarnos,
nos invitaste a escalar contigo.
 
¿Se puede pedir algo más, a un amigo, Señor?
Ascendiste al Tabor, y sin dejarnos de lado,
nos hiciste partícipes de algo, que lejos de ser sueño,
fue gloria, presagio, anuncio, pasión, muerte y futuro.
 
¿Se puede pedir algo más, a un amigo, Señor?
Te alejaste, por un momento, de los que solicitaban tu mano
para quedar sanos
tu mirada para recuperar la fe en su vivir
tus pisadas, para saber por dónde caminar.
 
¿Se puede pedir algo más, a un amigo, Señor?
Nos cogiste, Señor, y para que supiéramos lo qué era el bien
nos hiciste testigos de una Gloria
de un triunfo, de una cruz, de una pasión
y de una Resurrección que, a todos los que creemos, nos espera
 
¿Se puede pedir algo más, a un amigo, Señor?
Trepamos contigo, Señor, a la montaña
y, con nuestros ojos abiertos al Misterio
supimos que algo extraordinario ocurría delante de nosotros:
una voz del cielo, dos rostros conversando contigo y un cielo abierto
¡Qué bien, Señor, estábamos en ese momento!
 
¿Se puede pedir algo más, a un amigo, Señor?
Sólo sabemos, Señor, que somos tus amigos
y que, todos los domingos, en la Eucaristía
nos rescatas del mundo a la Gloria de Dios
del sin sentido, a la sensatez
de la mentira, a la verdad
de la debilidad, a la fortaleza
de la muerte, a la Resurrección.
Sólo sabemos, Señor, que algo bueno tenemos
cuando, siendo como somos,
compartes con nosotros estos momentos de bienestar para el alma y para la vida.
Amén.

QUIERO SER TU TEMPLO, SEÑOR  
Para que, en el sagrario de mi corazón,
habites y hables dándome el calor de tu Palabra.
Quiero, Señor, que vuelques la mesa de mi orgullo
y sea dócil al soplo de tu Espíritu.
Sí, Señor;
quiero ser un templo de tu presencia
para que levantes en mí la verdad y la justicia
la paz y la alegría, el amor y la misericordia.
Un edificio en el que sólo tengas cabida Tú
y, donde las piedras,
tengan el sello del perdón y la esperanza.
Un rincón en el que puedas reinar
y sentirte a gusto, un templo de tu propiedad.
Sí, Señor;
quiero ser un templo
del cual te puedas sentir orgulloso,
en el que no exista suciedad ni comercio alguno
en el que, Dios, quiera siempre vivir y nunca marcharse.
Quiero ser tu templo, Señor
Edificado sobre tus diez mandamientos
Señalado con la cruz redentora
Fortalecido con la sabiduría divina
Rejuvenecido por tu Gracia.
Sí, Señor;
si Tú quieres
deseo y te pido me hagas templo vivo
para que, un día y contigo,
aun siendo destruido por la muerte
pueda resucitar de nuevo.
Amén

SUBIR Y BAJAR
 
Quiero subir y bajar, Señor, contigo
y contemplar, cara a cara,
el Misterio de Dios que –estando escondido-
habla, se manifiesta y te señala como Señor.
 
Quiero subir y bajar:
Ascender para contemplar tu gloria
bajar para dar testimonio de ella
en la vida de cada día
en los hombres que nunca se encaminaron
a la cima de la fe, al monte de la esperanza,
a la montaña donde, Dios, siempre habla
nunca defrauda y siempre dice… que nos ama.
 
Quiero subir y bajar, Señor;
que no me quede en el sentimentalismo vacío
que no quede crucificado por una fe cómoda
que no huya de la cruz de cada día.
Que entienda, Señor, que para bajar
es necesario, como Tú, subir primero:
a la presencia de Dios, para vivirlo
ante la voz de Dios, para escucharlo
ante la fuerza de lo alto,
para que la vida brille luego
con el fulgor y el resplandor de la fe.
 
Quiero subir, Señor, al monte Tabor
y contemplar cara a cara,
ese prodigio de tu brillante divinidad
sin olvidar que, como nosotros,
también eres humano.
Muéstranos, Señor, tu rostro
y, que para bajar al llano de cada día,
no olvidemos nunca de buscar y anhelar
los signos de tu presencia.
Amén.

CONTIGO EN EL DESIERTO, SEÑOR
Escucharé al silencio que habla
y la Palabra que resuena.
Me sentiré preparado para la misión
para así, ofrecerme hasta desgastarme
contigo y por Ti, mi Señor.
 
¿Por qué vas a un desierto, Jesús?
¿Qué te brindan la arena y las montañas
sin alimento ni nada con lo que sustentarte?
El desierto habla,
cuando el mundo calla
Hace al cuerpo y a la fe, fuertes y resistentes
ante tantas cosas que los debilitan
 
Llévame contigo al desierto, Señor
porque sin necesidad de estar
en la aridez de esa tierra desértica
también aquí y ahora soy tentado:
por el afán de tener
por el deseo del poder
por la ambición de ser adorado
 
Contigo en el desierto, Señor
seré fiel hasta el final me prepararé a la dureza de la cruz
saldré victorioso frente al mal.
Romperé con aquella tentación
que me persigue como si fuera mi misma sombra.
Dame, Señor, valor para triunfar sobre ellas
Concédeme, la valentía necesaria
para demostrarte mi fidelidad y mí entrega.
 
Quiero estar contigo en el desierto:
con Dios, fortaleza con Dios, salvación
con Dios, poderoso con Dios, santo con Dios, único Dios.
Quiero subir contigo, Señor a celebrar tu Pascua, Señor
Amén.

QUE NO ME OLVIDE, JESÚS
Que puedo curar, sin ser médico
Que puedo aliviar, sin ser medicina
Que puedo hacer sonreír,
sin tener el título de payaso.
QUE NO ME OLVIDE, JESÚS
Que el cariño que se da,
es salud para el que se encuentra enfermo
Que la palabra con amor,
es inyección para el moribundo
Que una visita, más pronto que tarde,
es bálsamo que disipa la soledad
QUE NO ME OLVIDE, JESÚS
Que, si avanzo por tus caminos,
el sufrimiento humano
no ha de ser ajeno a mi sendero
Que, si digo ser de los tuyos,
he de luchar contra la fiebre
de aquel que se encuentra endiosado
de aquellos otros que están perdidos
de otros tantos que se encuentran
postrados en la cama de su aflicción,
soledad, abandono, miserias,
desprecios, humillaciones o enfermedades
QUE NO ME OLVIDE, JESÚS
Que tu mensaje se mantiene vivo
no sólo en el árbol de la palabrería
sino en el fruto de las buenas obras
Que tu mensaje se difunde con fuerza
cuando nuestras manos son alivio,
esperanza y fuerza moral
para los que se sienten desarmados
y sin más horizonte que la muerte.
QUE NO ME OLVIDE, JESÚS
Que tus preocupaciones,
han de ser las mías
Que tus desvelos, han de contar con horas de mis horas
Amén.

¡HABLAME CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!
 
Para que, los tantos demonios que habitan en mí,
se dobleguen ante la fuerza de tu verdad.
Y la frescura de tu mensaje,
nuevo e interpelante, comprometido y valiente
me hagan comprender
que no existe otro camino, para llegar hasta Ti,
que el de la sinceridad
el de creer y vivir lo que uno dice.
 
¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!
Y vea yo que, tus labios,
se mueven con la fuerza poderosa de un Dios
que, por hacerte siervo de su causa,
habla a través de Ti
bendice con tus manos
mira con tus ojos
ama con tu corazón.
 
¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!
Pues, en medio de tanta palabra vacía,
necesito de alguna que me dé seguridad
claridad en el horizonte
firmeza en mis convicciones
convencimiento para seguirte.
 
¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!
Pues bien lo sabes
que necesito una palabra salvadora
una fuerza que me reanime de mis males
una luz que me saque de mis noches
un mandato que se imponga y venza
sobre lo que me impide ser libre
para ponerme a tus pies y poder servirte.
 
¡HABLA CON AUTORIDAD, MI SEÑOR!
Pues sabes que soy débil en el camino
y que otros dioses intentan
convertirse en dueños de mi destino
Amén.

LLÁMAME PORQUE ES MI HORA, SEÑOR
 
Que, ahora más que nunca, tengo ganas de conocerte
y, siguiéndote como lo bueno y noble,
arrojar tantas redes que me convierten en esclavo.
¡Deseo tanto el encontrarte, Señor!
No pases de largo de la orilla de mi vida
y si por lo que sea no te respondo,
no dejes de insistir, Señor.
Tal vez, el ruido de la comodidad,
me impide salir o saltar con rapidez a tu camino
Tal vez, la seducción de lo fácil,
no me deja escuchar la dulzura de tu voz
Tal vez, mi mundo y mis caprichos,
me confunden y me mantienen en un mar sin fondo
en una habitación sin más vida que lo efímero
en una realidad que, mañana, ya no existirá.
¡LLÁMAME PORQUE ES MI HORA, SEÑOR!
Porque tengo miedo de que pases de largo
de que, viéndome tan ocupado en lo mío,
no quieras contar conmigo
Porque tengo miedo de que ilusionado por lo que veo
no distinga lo grande que es tu Reino
Porque tengo miedo de que amarrado en mis redes
no pueda soltarme a tiempo de ellas
y ser libre contigo para siempre.
¡LLÁMAME PORQUE ES MI HORA, SEÑOR!
Que, hoy más que nunca, me siento Iglesia
Que, hoy más que nunca, creo y espero en Ti
Que, hoy más que nunca, quiero dejar algo por Ti
Que, hoy más que nunca, deseo ser pescador
de otros mares y en otros puertos
Como padre o madre, sacerdote o labriego,
profesor o anciano, niño o joven, estudiante o contemplativo
arquitecto o religiosa, obrero o empresario…..
Pero siempre contigo, Señor.
¡Contigo y por tus mares!

IRÉ CONTIGO, SEÑOR
 
Para sabiendo y viendo dónde vives y cómo vives
vivir para Ti, contigo y para los demás.
Porque, mis días, no siempre están colmados de vida
ni, mis labios, desgranan palabras de verdad
Porque, mis caminos, no siempre son los tuyos
ni, mis verdades, son la Verdad de tu Reino.
 
IRÉ CONTIGO, SEÑOR
Para servirte anunciando tu Evangelio
y, pregonándolo de balde,
saber que es lo más grande que me puede ocurrir
lo más grandioso que, en tu nombre, yo puedo hacer
 
IRÉ CONTIGO, SEÑOR
Y, donde tú vayas, contigo y por Ti lo haré:
Si hay sufrimiento, seré mano tendida
Si brota el llanto, desdoblaré el pañuelo de mi consuelo
Si no amanece, irradiaré la luz de tu presencia
 
IRÉ CONTIGO, SEÑOR
Porque, ir agarrado de tu mano,
es sentir que el cielo me aguarda
Es creer en un mañana mejor
Es añorar esa Ciudad sin lágrimas ni dolor
 
IRÉ CONTIGO, SEÑOR
Y, cuando vea dónde y cómo vives,
sabré que el AMOR lo puede todo
entenderé que el AMOR lo vale todo
comprenderé que el AMOR lo inunda todo
 
IRÉ CONTIGO, SEÑOR
Porque, vivir dónde tú vives
es tal vez, y con mucho, el mejor lugar
donde ser feliz y permanecer para siempre
Amén.

TE HE BUSCADO, SEÑOR
Y te he encontrado en el amor
Y te he visto en el hermano
Y he te tocado en el triste
TE HE BUSCADO, SEÑOR
Y en la oración he hablado contigo
Y en la paz te he abrazado
Y en el perdón te he descubierto
TE HE BUSCADO, SEÑOR
Y en la alegría te he visto sonreír
Y en la fraternidad me has visitado
Y en la Palabra te he escuchado
TE HE BUSCADO, SEÑOR
Y, después de buscarte, Señor
es cuando me he dado cuenta
de que por fin te he encontrado.
GRACIAS POR DEJARME BUSCARTE, SEÑOR

DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Y no dejes nunca de llamarme
no en la superficialidad donde no te escucho
y sí, en la profundidad de mi ser
donde el Tú y mi yo se abrazan.
 
DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Porque, en el viento de la fe,
se sostiene tu llamada misteriosa
Y cuenta conmigo para algo
aunque, solamente Tú y sin mis débiles fuerzas
pudieras llevar adelante tu encargo.
 
DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Para sentir que te sirvo y vivo
trabajando y respondiendo mil veces “si”
para ayudarte a llevar la carga pesada de tu Reino.
 
DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Y conocerte para amarte
Y amarte para seguirte
aunque, el mundo, no me reconozca méritos
ni ponga aureolas a mis éxitos invisibles al ojo humano.
 
DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Porque, cuando me llamas,
siento el privilegio de ser convocado
Porque, cuando pronuncias mi nombre,
sé que a algo bueno me invitas
Porque, cuando me interrogas: ¿Qué buscas?
Tú sabes que…sólo a Ti te añoro
Tú sabes que…sólo a Ti te quiero.
 
DÉJAME BUSCARTE, SEÑOR
Dejando todo aquello
que obstaculice el que yo te encuentre
Alejándome de los ruidos
que me impiden escuchar tu voz
Ayúdame a estar siempre inquieto:
en permanente búsqueda
Enséñame a estar contigo:
y conocerte para nunca olvidarte
Envíame para servir amando:
y, contigo, siempre salvando.

DE LOS TUYOS, SEÑOR
Saltando con pasión y con gozo
para anunciar el Evangelio.
 
HOY, SEÑOR, CONTIGO Y POR TI
desciendo el Jordán de mi propio Bautismo
¡Necesito tanto de tu Gracia y de tu poder!
¡Deseo tanto tu Espíritu y tu fuerza!
 
HOY CONTIGO Y POR TI, SEÑOR
salto de la cuna de mi comodidad
a los caminos que llevan paz al mundo
 
HOY CONTIGO Y POR TI, SEÑOR
dejo el aliento del buey y de la mula
para ser soplo que infunda valor y esperanza
ilusión y optimismo a una tierra perdida
 
HOY CONTIGO Y POR TI, SEÑOR
quiero decir que Tú eres la Salvación
que, la mano de Dios, te acompaña
que, el dedo del Padre, te señala
que, el río Bautismal,
nos convierte en voceros de tu amor y de tu gracia
 
DE LOS TUYOS, SEÑOR
¡Sí! ¡De los tuyos yo quiero siempre ser!
Y recordando que, si no hablo de ti,
nunca podré decir que estoy en Ti
 
DE LOS TUYOS, SEÑOR
Que para eso he nacido en las aguas del Bautismo
para ser heraldo y profeta
para ponerme a tu servicio y en tu senda
para no olvidar que, no hay mayor gozo,
que servirte, amarte y pregonarte con generosidad
¡DE LOS TUYOS, SEÑOR! ¡PARA SIEMPRE!

¡SEAMOS TRES!
Los que busquen y nunca se detengan
a la hora de encontrar al REY DE REYES
al que es fuente de paz y de alegría
 
¡SEAMOS TRES!
Porque, sólo los que cabalgan,
sobre el caballo de la fe
un horizonte de estrellas espera
en medio de las dificultades
 
¡SEAMOS TRES!
Como aquellos, regios personajes,
que dejando palacios y vasallos
quisieron ser siervos de un pequeño Rey
 
¡SEAMOS TRES!
Con tres palabras de aliento:
alegría, amor e ilusión
Con tres huellas en el camino:
servicio entrega y generosidad
Con tres miradas hacia el cielo:
La fe, esperanza y caridad
 
¡SEAMOS TRES!
Y, como los Magos,
siempre en marcha y sin temor
hacia la meta, en la que nos espera,
el AMOR que ha bajado del cielo
el AMOR que se deja adorar
el AMOR que se deja tocar
el AMOR que habla sin hablar.
 
¡SEAMOS TRES!
Con el incienso de nuestra oración
Con el oro de nuestra caridad
Con la mirra de nuestra fragilidad
 
¡TRES! ¡SEAMOS TRES!
Para que, Jesús desde el Portal,
pueda una ver más comprobar
que en el mundo siguen existiendo
hombres y mujeres
que dejan, lo que tienen y no lo que son,
para ponerse en camino
siguiendo la ruta que marca la estrella de Belén.
 
¡TRES! ¡SEAMOS COMO AQUELLOS TRES!
Que proclamen, manifiesten y digan
que, como Jesús, no hay otro igual
Que el mundo conozca, sienta y vea
la Salvación que viene de nuestro Dios
Y eso…depende de muchos que, como los Magos,
se atrevan a ir….de tres en tres.

ORACIÓN POR LA PAZ EN EL INICIO DE 2018
 
Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, Reina de la Paz,
coloco a tus plantas mi más sincero deseo de paz,
siendo consciente de que, por mí mismo,
nunca podré llegar a esa feliz realidad.
 
Por ello mismo, sabiendo que Tú, tan cerca estás y vives de Dios
te hago saber que confío en Ti para que, hablándole al Creador,
imprimas, en primer lugar, serenidad en lo más hondo de mi corazón
tranquilidad en mi pensamiento y en mi alma, fraternidad en mi familia,
semillas de concordia allá por donde mis pies caminen
por donde mi voz sea escuchada
semillas de bien, allá donde mis manos se desplieguen.
 
Tú, que eres experta meditando los susurros de Dios,
hazme estar en permanente comunión con El
y, así de esa manera, ofrecer su paz a este mundo nuestro.
Que Jesús, Señor que fue niño en Belén,
sea el centro y la razón de estos meses que ahora iniciamos.
Que no transcurra un solo día sin comprometerme en su reino
que no pase un solo instante sin desgastarme por su causa.
Tú, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
que te dejaste llevar por la fuerza del Espíritu Santo:
 
Ayúdanos a dejar atrás todo aquello que desafinó en nuestro pasado
A blanquear los puntos negros del ser y del obrar
de penumbras que quedaron atrás.
A rectificar los caminos que nos condujeron a batallas estériles
A transformar en hábitos de fraternidad los prejuicios de enemistad.
Haz, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
que este Año 2018, que ahora nos disponemos a iniciar,
apague lo negativo que se encendió durante el 2017
y que alimente todo lo bueno que conquistamos en él.
 
Que, la alegría y la paz que quiero y deseo tener por dentro,
sea un trampolín y un doble motivo
para trabajar por conseguir para mi tierra, mi ciudad, mi pueblo,
mi familia, mis amigos, mi parroquia la esperada PAZ.
Pide, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
que, el hombre, confíe, crea y espere más en Dios
y, entonces, la paz…vendrá por si sola.
Amén.