¡POR TU NOMBRE, SEÑOR!
Echaré las redes de mi vida,
para que otros tengan en abundancia
Esperaré a que el sol se imponga sobre las tinieblas
y comprender que, no hay noche que dure una eternidad
Miraré al fondo de los acontecimientos
y confiare en que, Tú y sólo Tú,
eres quien iluminas la sombras de la existencia humana
 
¡POR TU NOMBRE, SEÑOR!
Me desgastaré, en cuerpo y alma,
para llevar almas y corazones a tu encuentro
para que, el mundo, tan colapsado de cosas como vacío de sentido
recupere la alegría que nos ofrece tu ser resucitado
 
¡POR TU NOMBRE, SEÑOR!
Mantendré firme mi amor y fe en Ti
para, luego, ser ardiente antorcha
que irradie luz y paz allá donde me encuentre
Mantendré firme mi esperanza en Ti
para que, el hombre que busca y no encuentra,
sepa que en Ti encontrará siempre una respuesta
 
¡POR TU NOMBRE, SEÑOR!
Te amaré hasta el final y, amándote como Tú mereces,
sembraré de fraternidad y de perdón mis caminos
de alegría y de belleza los corazones de los que te anhelan
de regocijo y de seguridad
los rostros cansados de tantos caminos retorcidos
Amén.

NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Porque te necesitamos para que nos des vida
 
NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Aunque hoy te aclamemos
y mañana te olvidemos
 
NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Tú, Señor, eres nuestro Rey,
en Ti está nuestro futuro.
 
NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Nos trae la vida y la alegría,
de la salvación del Padre Dios.
 
NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Perdona nuestra falsedad.
Olvida nuestras mentiras.
 
NO DEJES DE VENIR, SEÑOR
Bendito por venir a nuestra tierra.
Bendito por venir a salvarnos.
Bendito por lo mucho que nos amas.

QUE VUELVA, SEÑOR
 
De mi vida, vacía e inquieta,
soñadora y excesivamente idealista.
 
QUE VUELVA, SEÑOR
De mi soberbia que me impide acoger tu bondad
De mi mundo, que me distancia de tu reino
De mis miserias, que estorban mi perfección
 
QUE VUELVA, SEÑOR
De aquello que me hace sentirme
seguro y dueño de mi destino
De toda apariencia que me engaña
y me hace darte la espalda
 
QUE VUELVA, SEÑOR
De toda pretensión de malgastar
arruinar o desaprovechar mis días.
 
QUE VUELVA, SEÑOR
A tu casa, que es donde mejor se vive
A mi casa, que es tu casa, Señor
A tus brazos, que sé me echan en falta
A tus caminos, para que no me pierda
A tu presencia, para que goce
de la fiesta que me tienes preparada

¿QUÉ FRUTOS, SEÑOR?
 
Me pides confianza y, por lo que sea,
prefiero mirar hacia atrás
que saborear y soñar con lo que en Ti me espera
Deseas el fruto de mi constancia y, a la menor,
me dejo enredar por los hilos de la pereza,
la tibieza o las dudas, la fragilidad o la torpeza.
Sueñas con un futuro bueno para mí,
y me encuentras soñando con otras cosas
con otras instancias que no son las tuyas
con una tierra muy distinta a la que Tú me ofreces.
Estoy en la higuera, pero la higuera de mi vida,
no siempre fructifica en lo santo, noble y bueno.
Miras a las ramas de mis días
y, lejos de comprobar cómo despuntan sus yemas
me limito a vivir bajo mínimos,
a dar aquello que me conviene y no me molesta
a fructificar, poco o nada, si no es beneficio propio.
 
¿QUÉ FRUTOS, DARTE, SEÑOR?
Mira mi miseria,
y dejándome arrastrar por tu riqueza
ojala recojas de mí aquello que a tu Reino convenga
Acoge mi buena voluntad,
y lejos de echarme en brazos de la vanidad
descubra que, sólo Tú y siempre Tú,
eres la causa de lo bueno que brota en mí.
Perdona mi débil cosecha,
y, sigue sembrando Señor, para que tal vez mañana
puedas despertar, descubriendo en mí
aquello que, hoy, brilla por su ausencia:
frutos de verdad y de amor
de generosidad y de alegría
de fe y de esperanza
de confianza y de futuro
de vida y de verdad.
Y no te canses, Señor, de visitar tu viña,
tal vez hoy, puede que no,
pero mañana, con tu ayuda y mi esfuerzo,
brotará con todo su esplendor
la higuera de mi vida
Amén

TRANSFIGURAME, SEÑOR
 
Con tu gracia, para entender tu muerte
Con tu poder, para contemplar tu rostro
Con tu majestad, para adorarte como Rey
 
Sí, Señor; transfigúrame con tu presencia
porque, en muchas ocasiones,
temo sólo verte como hombre y no como Dios
Sí, Señor; transfigúrame con tu mirada
porque, en el duro camino, tengo miedo a perderte
a no distinguirte en las colinas donde no alcanza mi vista
 
Sí, Señor; transfigúrame con tu amor
y, entonces, comprenda lo mucho que me quieres:
que me amas, hasta el extremo
que me amas, hasta dar tu vida por mí
que me amas, porque no quieres perderme
que me amas, porque Dios, es la fuente de tanto amor
 
Sí, Señor; transfigúrame con tu fuerza
porque me siento débil en la lucha
porque prefiero el dulce llano
a la cuesta que acaba la cumbre de tu gloria
Porque, siendo tu amigo como soy
no siempre descubro la gloria que Tú escondes.
 
Transfigúrame, Señor.
Para que, mi vida como la tuya,
sea un destello que desciende desde el mismo cielo.
Destello con sabor a Dios
Destello con sabor al inmenso amor que Dios me tiene. Amén.

¡QUITA, MI MÁSCARA, SEÑOR!
 
La de la sordera,
para que pueda escuchar con nitidez tu voz
La del odio,
para que pueda amar sin distinción
La de la maldición,
para que pueda desear siempre el bien
La de la debilidad,
para que presente mi mejilla donde sea necesario
La del egoísmo,
para que nunca mire lo qué doy ni a quién doy
La de la conformidad,
para que no exija lo que no me pertenece
 
¡QUITA, MI MÁSCARA, SEÑOR!
La de los malos modales,
y sea así delicado con mis hermanos
La de la maldad,
para que disfrute sembrando semillas del bien
La del usurero,
para que no busque más beneficio que el ser feliz dando
La de la dureza,
para que brote en mí la comprensión
La de la severidad,
para que sepa entender y comprender los defectos de los demás
La de la discordia,
para que vea amigos y no adversarios

¡SEAMOS TRES!
 
Los que busquen y nunca se detengan
a la hora de encontrar al REY DE REYES
al que es fuente de paz y de alegría
 
¡SEAMOS TRES!
Porque, sólo los que cabalgan,
sobre el caballo de la fe
un horizonte de estrellas espera
en medio de las dificultades
 
¡SEAMOS TRES!
Como aquellos, regios personajes,
que dejando palacios y vasallos
quisieron ser siervos de un pequeño Rey
 
¡SEAMOS TRES!
Con tres palabras de aliento:
alegría, amor e ilusión
Con tres huellas en el camino:
servicio, entrega y generosidad
Con tres miradas hacia el cielo:
La fe, esperanza y caridad
 
¡SEAMOS TRES!
Y, como los Magos,
siempre en marcha y sin temor
hacia la meta, en la que nos espera,
el AMOR que ha bajado del cielo
el AMOR que se deja adorar
el AMOR que se deja tocar
el AMOR que habla sin hablar
 
¡SEAMOS TRES!
Con el incienso de nuestra oración
Con el oro de nuestra caridad
Con la mirra de nuestra fragilidad
 
¡TRES! ¡SEAMOS TRES!
Para que, Jesús desde el Portal,
pueda una ver más comprobar
que en el mundo siguen existiendo
hombres y mujeres
que dejan, lo que tienen y no lo que son,
para ponerse en camino
siguiendo la ruta que marca la estrella de Belén.
 
¡TRES! ¡SEAMOS COMO AQUELLOS TRES!
Que proclamen, manifiesten y digan
que, como Jesús, no hay otro igual.
Que el mundo conozca, sienta y vea
la Salvación que viene de nuestro Dios.
Y eso…depende de muchos que, como los Magos,
se atrevan a ir….de tres en tres.